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Programar produce ansiedad y depresión

 

Se buscan obreros en la sociedad de la información

Las Tecnologías de la Información y Comunicación, y en concreto Internet, han revolucionado la vida económica y social dando lugar a cientos de nuevas formas de hacer negocio inimaginables hace 15 años y cuyas consecuencias son imposibles de predecir.

Está irrupción de la tecnología informática en masa en todo los aspectos de la vida cotidiana y empresarial ha creado una necesidad de profesionales altamente preparados y especializados que sean capaces de crear, en el menor tiempo posible, aplicaciones informáticas y demás artilugios tecnológicos para construir una sociedad automatizada y comunicada accesible desde cualquier dispositivo electrónico.

Se necesitan obreros inteligentes, con formación, que sigan construyendo la sociedad de la información a un ritmo vertiginoso.

Cada año aparecen nuevas noticias sobre estudios realizados por las más prestigiosas empresas de recursos humanos advirtiendo de la necesidad, para el mercado laboral, de miles de ingenieros especializados en informática o carreras afines. Si bien la necesidad es cierta debido a la dirección que ha tomado el progreso y crecimiento económico, no se mencionan, como es lógico, las consecuencias que tiene para la salud de los individuos desempeñar un papel en ese contexto laboral.

Ante la creciente demanda, con el objetivo de atraer los mejores talentos y reconociendo el valor crucial que estos aportan para llevar a buen termino los proyectos, algunas de las empresas punteras tratan a los profesionales del desarrollo de software como auténticas estrella del rock, ofreciéndoles buenos salarios y la posibilidad de adquirir parte de la empresa mediante paquetes de acciones. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, y mucho menos en España, esto no es así; el desarrollador de software suele ser el último eslabón de la cadena, siendo los salarios y condiciones económicas acordes a tal valoración.

La evolución juega en nuestra contra

Estrés, dolor de cabeza, dolor de espalda, dolor cervical, problemas gástricos, astigmatismo, opresión en el pecho, dificultades respiratorios, tristeza, irritabilidad, aislamiento, obesidad, hipertensión, depresión, … ¿te resulta familiar?

Son sencillamente alguna de las consecuencias más típicas que puedes sufrir siendo desarrollador informático. No es que estés mal hecho; en el fondo, eres un organismo increíble, producto de maravillosos milagros en diferentes formas de vida ininterrumpida a lo largo de millones de años. El problema es que la profesión de programador no surge para servir al organismo evolutivo que eres, surge como necesidad a un progreso industrial. No trata de satisfacer al ser humano, sino al desarrollo tecnológico e intereses económicos en favor de una mayor productividad; y está claro que los intereses de unos y otros suelen ser excluyentes.

La programación informática requiere que segundo a segundo mantengas un problema en tu cabeza y trates de buscar una solución tras otra de maneara continua. Se produce un sobreentrenamiento del cerebro, sin descanso. Las funciones que se encargan de la lógica y de la asociación simbólica de conceptos están funcionando de manera constante y esto, a largo plazo, agota nuestras neuronas.

Desde el punto de vista evolutivo, el cerebro humano no está preparado para lidiar constantemente con situaciones tremendamente dinámicas y estresantes. No estamos preparados para mantener la cabeza funcionando 8 horas diarias yendo y viniendo de manera continuada sobre problemas o algoritmos. El coste de hacerlo es terriblemente alto, ocasionando una infelicidad vital y con el tiempo la muerte prematura.

El desarrollo de software nos obliga a trabaja justo en la dirección opuesta de lo que apuntan corrientes como la meditación y atención plena, tan necesarias y emergentes en el mundo industrializado para reducir la locura que se ha instalado en nuestras vidas.

La evolución humana no ha preparado todavía a nuestro cerebro a pensar de manera ininterrumpida y rápida durante 8 horas al día, todos los días, sin que ello tenga costes para la salud.

Quizá, con el paso de los siglos, la propia selección natural hará que las mutaciones genéticas que dotan al individuo de mayor tolerancia al estrés del cerebro esté más extendidas entre la población humana. De suponer que se llegue a ese momento, no podría ser de otra manera; pero por el camino cientos de seres humanos habrán desperdiciado su única oportunidad para vivir una vida lo más plena posible.

¿Por qué existe estrés y depresión entre los programadores?

De entre las dolencias y enfermedades enumeradas anteriormente podremos el foco en el estrés, ansiedad y depresión debido a la relación directa con la programación informática, cuya dedicación en masa es algo nuevo y empieza a arrojar consecuencias inquietantes.

Entre las causas de la depresión entre los programadores hemos destacado 4 factores que creemos cruciales:

1. El estrés continuado causa depresión

La resolución continua de problemas, como se ha expresado anteriormente, hace que nuestro cerebro no pare de trabajar. Se entrena a la mente para que funcione constantemente yendo de un sitio para otro, enlazando conceptos y jugados con alternativas con el objetivo de encontrar una solución. La programación informática potencia este comportamiento, no se puede realizar con una mente dormida y pasiva que trabaje en modo de bajo consumo. Siempre está despierta, buscando, activa. Todo ello, segundo a segundo, a lo largo de toda la jornada laboral.

A ello hay que sumirle momentos de intensa frustración producidos ante fallos del programa que se está desarrollando y ante la cual no se encuentra solución de manera inmediata. Al principio, cada obstáculo resulta un reto, cuando se ha pasado por el proceso cientos de veces a lo largo de la trayectoria profesional, las búsquedas en foros puede resultar realmente desesperantes, agudizando aún más el estrés contenido.

Aunque cambien los proyectos, en esencia, desde el punto de vista de la experiencia sensorial, es como trabajar continuamente con un problema que nunca se resuelve. Aunque el problema puntual se resuelva, aparecerá otro al instante siguiente, al día siguiente, en la misma posición corporal, en el mismo sitio, y con un esfuerzo continuo de la mente, se tratará de resolverlo. La continua invariabilidad de esta experiencia crea una sensación de estrés mantenido, aunque los proyectos en los que se trabajen sean distintos, día tras día.

Está demostrado que el estrés continuado en el tiempo sume al cerebro en episodios de tristeza y apatía que pueden desembocar en depresión.

2. Las personalidades perfeccionistas son más propensas a padecer depresión.

Por regla general, desde la escuela secundaria, las mentes con un predominio del hemisferio izquierdo del cerebro afines a la lógica y a las matemáticas, son derivadas a escuelas de ingeniería para continuar su formación donde potenciarán su rasgo predominante sin tratar de compensar las carencias que podrían, de alguna manera, dar mayores probabilidades a que la persona adquiera una formación más equilibrada.

La mente matemática tiene una tendencia natural al orden, al placer de ver que todo encaja. Suelen tener una inclinación por la perfección, porque es en esta búsqueda de la perfección donde se consigue que los conceptos lógicos y matemáticos se fusionen.

Los programas informáticos son en esencia lógica pura donde cada pieza tiene su sitio y para cuyo desarrollo, es preciso disponer de una mente ordenada, metódica, que busque la orquestación del conjunto. Por tanto, necesitan mentes, que como vemos, tengan una mayor predilección por la perfección. Si tenemos en cuenta que es sabido que este tipo de personalidades tienen una mayor propensión a la depresión debido a la falta de flexibilidad en sus deseos, planteamientos y conductos; nos encontramos en un contexto, el del desarrollo de software, donde sus integrantes, de serie, tienen una mayor propensión a padecer melancolía, estrés y depresión.

El la industria del software nos encontramos con personas con una mayor probabilidad de padecer depresión en un entorno que favorece la misma.

3. La incomunicación del trabajar frente al ordenador induce un estado bajo de ánimo.

Trabajar con el ordenador durante largos periodos de tiempo, sin descanso y sin contacto con el exterior hace que la persona se aísle y abstraiga de la realidad hasta tal punto que el retorno a la interacción humana suponga todo un esfuerzo.

Además, en el desarrollo de programas informáticos, no solo existe el aislamiento frente al ordenador, sino que los patrones de pensamiento necesarios para desarrollar las tareas excluyen las funciones del lenguaje comunicativo, y la mayoría de los problemas se resuelven desde el plano simbólico, tanto más cuanto mayor es la práctica. Se conectan ideas y conceptos en un proceso que, poco a poco, va prescindiendo del lenguaje hablado, con lo que se crea una barrera aún más profunda con la interacción exterior a través de la palabra.

¿Quién no ha experimentado que después de estar varias horas frente al portátil el simple hecho de comenzar una conversación resulta una heroicidad ya que las palabras no brotan de uno?

Simplemente las partes emocionales y del habla han sido apagadas. Al estar absorto en la creación de código, la parte de nuestro cerebro relacionada con la interacción y el lenguaje comunicativo, se desconecta y pasa a un segundo plano. La simple intención de comunicarse resulta tremendamente lejana, y agotadora. Es sentirse tras una gruesa capa de cristal donde el mundo se oye lejano. Se produce una desconexión entre el impulso de comunicación y la puesta en funcionamiento de todos los músculos implicados. Experimentar este tipo de sensaciones diariamente nos puede acercar a la comprensión, valga el atrevimiento, a lo que puedan sentir algunas personas con autismo.

Si parte de nuestro sistema emocional se anula, nuestras capacidades comunicativas se paralizan, y además, se entrena al cerebro a pensar de manera simbólica donde solo se ven cajas, círculos y flechas, desconectados de las funciones lingüísticas, pasando horas sin recibir ni contacto humano, ni estímulos más allá de unos destellos luminosos emitidos por nuestra pantalla; tenemos el caldo de cultivo perfecto para aislarnos y mostrar una personalidad apagada, autómata, sin vida, donde la apatía y el bajo estado anímico será una tónica predominante.

¿Cómo te sientes después de 8 horas frente al ordenador en comparación con 8 hora de paseo por la montaña?

Quizá no tengas problemas en tu cerebro de serie, sino que tu actividad diaria sea el catalizador.

4. No se ha aprendido a parar el cerebro.

En el sistema educativo en general, y en particular el universitario, especialmente en disciplinas de ingeniería; se persigue trabajar el cerebro bajo las premisas de llenarlo de contenidos, inferir en la interconexión de los mismos y acelerar sus funciones lógicas y de cálculo; pero no a desactivarlo cuando sea necesario.

Los alumnos son entrenados a llevar el cerebro a un nivel superior en cuanto a razonamientos, capacidad de procesamiento y análisis lógico. Se trata de estimularlo constantemente como si alguna ley no escrita dijera que este proceder es positivo todo el tiempo. Por el contrario, no se trabajan técnicas para poder frenarlo, para identificar procesos mentales dañinos que hayan podido surgir de esa hiperestimulación, o para apagarlo y enchufarlo únicamente cuando sea necesario que nos ayude.

Esto es una temeridad. Es alimentar una bestia sin domar. Un cerebro hiperestimulado, altamente entrenado y sin control puede llevar a la ruina a cualquier persona, creando conductas y pensamientos obsesivas, hiperactividad, estrés, fatiga crónica y una sensación de que “siempre falta algo” que desemboca en ansiedad.

Pensar está bien, pero realizado con conciencia y sentido. No pensar también está bien. Permite descansar, sentirse pleno.

Estrés + Propensión + Aislamiento + No Stop = Depresión

Experiencia personal

Empece a programar hace 17 años en la carrera. Al principio me pareció complejo y no entendía gran cosa. Cuando comprendí varios aspectos básicos y mi cerebro se adaptó a las nuevas formas de pensar que la programación requería, me gustó. Me parecía realmente un pasatiempo y disfrutaba con las prácticas. Desde el punto de vista profesional trabajando con horarios fijos y durante una cantidad de horas al día, el panorama cambio. Lo que en su momento fue un pasatiempo se convirtió en una obligación que desgastaba mi cerebro de una manera que no podía explicar.

Cuando entraba a trabajar a las 9 de la mañana, la simple idea de que tendría que estar allí hasta las 6 de la tarde, me hundía profundamente. Parte de mi cerebro desconectaba, no existía estímulo alguno. Si haces la tarea bien, si no, también. No había premio para irse antes a casa.

Después de estos años en los que he combinado la programación con otras actividades profesionales; he podido experimentar una serie de patrones que se han mantenido a lo largo del tiempo con respecto a la programación informática:

  • Es una tarea absorbente que requiere una concentración plena.
  • Agota psicológica y físicamente al final del día.
  • Aísla del entorno creando una barrera comunicativa que tarda en desaparecer una vez finalizada la tarea.
  • Desactiva las zonas relacionadas con el humor dejando la personalidad en un estado serio y triste.
  • Provoca gran irritabilidad cuando de manera reiterativa y continúa existen fallos que tardan en solucionarse.
  • La búsqueda continua de soluciones crea un gran desasosiego, agotando y estresando el organismo.
  • Sume en una pérdida de noción de la realidad que cuesta recuperar.
  • En generar, se crea un estado de alerta y estrés que tensa la musculatura, principalmente del pecho y abdomen, provoca falta de movilidad en los músculos respiratorios y opresión en el pecho; dando lugar a episodios ansiosos de diferente intensidad.

En general, aunque pueda parecer un resumen infantil, el pasar tantas horas delante del ordenador programando me hace sentir notablemente más triste, sin energía y con pensamiento depresivos. Situación totalmente opuesta a las sensaciones experimentadas después de sesiones al aire libre, por ejemplo, practicando algún tipo de deporte.

Hipótesis sobre la relación entre la programación informática y estados depresivos

Como resumen, tras lo expuesto a lo largo del post, podemos establecer una serie de motivos directos, independientemente de las características de la persona, de por qué la programación informática fomenta la aparición de síntomas y experiencias depresivas:

  1. Se maximiza el uso de la parte racional del cerebro, hiper-desarrollándola.
  2. Se minimiza el uso de la parte emocional.
  3. Existe una desconexión con la parte asociada al lenguaje.
  4. Los bucles de pensamiento simbólico repetitivos provocan sobrecarga del cerebro, estresándolo constantemente.
  5. Se desarrollo en un entorno de falta de interacción y aislamiento con el mundo exterior.
  6. Se produce un agotamiento psicológico.

Todo ello día tras día, durante 8 horas al día, y por lo general con jornadas partidas interminables.

En nuestro análisis hemos excluido algunas realidades que sin duda influyen de manera importante en el balance, pero que por ser generalidades comunes a todo tipo de trabajos, nos las encontraremos siempre como factores que influyen en el estrés y la depresión de las personas. Nos estamos refiriendo a las condiciones laborales: sueldos, incentivos, localización del lugar de trabajo, autónomo, tipo de proyectos y sentido del propio trabajo.

Estos factores son muy importantes, un buen sueldo, proyectos con sentido y flexibilidad horaria podría mitigar enormemente las consecuencias psicológicas inherentes a la programación informática.

Solución drástica

La solución drástica para evitar los problemas de tristeza, estrés, aislamiento y depresión en los que puede derivar un trabajo dedicado a la programación informática sería dejarlo. Existen algunas empresas donde la flexibilidad horaria y autonomía en la realización del trabajo pueden disminuir los efectos; pero eso no evitará que en el momento de la verdad tengas que enfrentarte al código, la jornada laboral está ahí. Se puede esquivar un poco el temporal pero las horas de desarrollo te esperan.

Si no es posible dejar el trabajo por cuestiones económicas, sería conveniente pedir un traslado o tratar de dar el salto a puestos más alejados de la programación si nuestras facultades psíquicas, de relación interpersonal y empatía no han sido duramente dañadas.

No es casualidad que muchos ingenieros que comienzan programando huyan y se dedica a otras tareas.

Solución práctica

En el caso de que no puedas abandonar tu trabajo e irte a vivir al Caribe, te dejo una serie de soluciones prácticas que sin duda me han ayudado a retomar la cordura en muchas ocasiones:

1. Reduce el tiempo que programas.

No programes más de 6 horas al día. En nuestros días esta fórmula será difícil de conseguir si programas por cuenta ajena. Y más aún si tu trabajo consiste en mantenimientos y soporte técnico de los clientes. Tu empresa vende ese servicio por horas y tendrás que estar trabajando todas las horas que se hayan vendido.

Si trabajas desarrollando proyectos nuevos, la empresa querrá la máxima productividad y mientras siga existiendo la creencia de que a más horas más trabajo sacado hacia adelante, no hay nada que hacer y te exigirán jornada completa.

En algunos países ya se están instaurando jornadas de 6 horas con resultados muy satisfactorios. El desarrollo de software es una actividad donde la productividad no se vería afectada reduciendo el tiempo de desarrollo. Dispondríamos de cerebros más motivados y enfocados en desarrollar el mejor trabajo en menos tiempo. Escribir código no es lo mismo que fabricar tornillos donde la relación tiempo - número de tornillos fabricados están en proporción directa. Cuanto más tiempo esté la máquina funcionando, más tornillos hemos producido. El escribir buenos programas software requiere de una mente despierta, donde 6 horas brillantes son capaces de escribir código más conciso, con menos bugs y más optimizado, lo que a la larga ahorra gran cantidad de tiempo y mejora la satisfacción de los clientes.

Esto todavía no se entiende, y menos en España, donde, además, proliferan las jornadas laborales partidas donde las personas entran a trabajar a las 9 de la mañana y salen a las 7 de la tarde reventados. ¿Cuál es la motivación para escribir buen código a las 9 de la mañana sabiendo que hasta las 7 no sales y probablemente no llegues a tu casa hasta las 8 de la tarde? Desde el punto de vista de la producción esto podría funcionar en trabajos físicos, pero a la mente no es tan fácil engañarla.

Otra opción es trabajar como desarrollador freelance. En esta opción podrás decidir qué trabajos puedes realizar y en qué tiempo, gestionándote las horas invertidas diariamente. Desde el punto de vista teórico es correcto, desde el punto de vista práctico y hasta que consigas una cartera de clientes con entradas de trabajo constante, es bastante probable que trabajes muchas más horas de las 6.

Con todos esto, lo importante es el objetivo, la meta. No trabajar más de 6 horas. Tendrá que convencer a tus empleadores realizando un muy buen trabajo, hablando con ellos y haciéndoles ver que las cosas pueden funcionar con 6 horas reales de programación, nada de calentar sillas o perderse por Internet. 6 horas al 100%. Si eres autónomo, ten las 6 horas en mente como objetivo. Será importante que lo tengas en cuenta para crear los presupuestos tanto en costes como en tiempos que te supondrán llevar los proyectos a buen puerto. Si el trabajo que realizas a tus clientes lo sacas programando 10 horas al día, puedes releer el post desde el principio para ver alguna de las consecuencias que te esperan. Si lo sacas programando 6 horas al día, gozarás de mayor salud y tranquilidad. El truco está en no pillarse los dedos con los tiempos. No todo tiene que estar para dentro de un mes, puede estar en dos meses y el mundo sigue girando igual. Y si el cliente te aprieta, que se busque a otro. Apretarte significa abocarte al estrés, ansiedad y depresión, tenlo en cuenta.

Evita trabajar en horarios impuestos por otros. El trabajar 8 horas al día es cultural y tradicional. Existen estudios donde se demuestra que esto van en detrimento de la productividad.

2. Haz descansos y toma vacaciones.

Divide las 6 horas de programación en bloques de 2 horas descansando 5 minutos entre cada hora; y el tiempo que quieras entre cada bloque. Aprovecha cada descanso para estirar el cuerpo, beber agua y mirar a lo lejos si tienes la oportunidad.

Un buen horario sería programar de 8 a 10, salir a correr, volver de 11:30 a 13:30, comer, y por último concluir la jornada de 14:30 a 16:30. Habrás sido productivo, llegarás a tu casa temprano y todavía te quedará parte del día para hacer lo que te interese feliz y contento.

Como regla general, en fines de semana está prohibido tocar el ordenador, aunque será difícil si trabajas como autónomo desde tu casa. Es importante que te fuerces a cumplirlo para no entrar en el peligroso bucle de no saber parar y que tu mente esté siempre pensando en que te falta todavía algo por acabar. Tómate vacaciones cada 3 meses, que sumen al año un total 2 meses como mínimo. Es necesario desconectar y limpiar la mente, dedicarse a otros proyectos o actividades.

Te sorprenderás de lo productivo que puedes llegar a ser cuando tu cerebro está feliz y contento, cuando te sientes libre, cuando todo fluye y te ves dueño de tu tiempo y de tu vida. Cada hora de programación será un reto, una nueva oportunidad para crear y expandirte.

3. Planifícate

Estamos en un punto crucial para aprovechar al máximo el tiempo en el que programamos. Es necesario que definas de manera precisa, bien en un bloc de notas o mediante programas de gestión de proyectos, cuáles son los hitos y fases de tus proyectos, las tareas en las que se subdividen, y los tiempos estimados para su consecución. De esta manera tendrás una hoja de ruta que seguir, sabrás en todo momento cuál es el estado de tu trabajo, reconocerás el trabajo que estás realizando y te podrás premiar por ello.

Uno de los errores más típicos cuando se programa, y más aún si se trabaja como autónomo, es desarrollar las funcionalidades que nos ha solicitado el cliente una tras otra durante la jornada laboral. Muchas de estas funcionalidad ni siquiera están definidas de manera precisa. El cliente te dice: “quiero poder pagar por internet”. Desde el punto de vista de desarrollo, ese “pagar por internet” tiene varias fases, a saber; estudio de la documentación del proveedor de la pasarela de pago, desarrollo o integración del API en tu sistema, diseño del flujo de acciones en el interfaz de usuario, diseño del interfaz de usuario, registro de notificaciones, etc. Es decir, la funcionalidad general está formada por tareas que es necesario abordar y que se no se ponen por escrito ni se otorgan unos tiempo de ejecución podemos caer en un continuo de trabajo que nos dará la sensación de que no se acaba nunca; y esto, es letal para nuestra mente, genera estrés.

En cambio, si en vez de abordar la funcionalidad “pagar por internet” para los próximos 10 días sin tener muy claro cuando acabaremos, abordamos diariamente cada una de las tareas previamente definidas y que nos llevará a su consecución, nos ayudará a dividir el problema, enfocarnos y estar más motivados. Además, podremos premiarnos al final del día. No es lo mismo acabar el día diciendo “muy bien, he acabado el estudio de la documentación, mañana me pongo con la integración del api”, que decir “todavía me queda mucho para terminar lo del pago por Internet y hoy casi no me ha cundido”. ¡Claro! No te ha cundido si comparas lo realizado hoy con el todo, que es muy grande. Si lo comparás con la tarea que te tocaba, muy probablemente hayas cumplido con creces lo planificado para hoy y te sentirás satisfecho.

Enfocarse en el todo, y en lo que nos queda para conseguirlo, nos provocará desazón y no reconoceremos el trabajo que realmente hemos hecho durante el día. Enfocarse en las tareas que tenemos nos permitirá acabar el día con la sensación de que se ha trabajado, se ha realizado lo que se tenía planificado para ese día, nos dará confianza en que todo irá bien y evitaremos esa amarga y enfermiza sensación de que “siempre queda algo por hacer”.

Si te planificas por tareas, podrás premiarte al final del día y desconectar la mente porque hiciste muy bien lo que te tocaba hacer. Si abordas el problema como un todo, solo verás el final el último día, y habrás arrastrado frustración y desgaste porque cada día te irás a la cama pensando en todo lo que te quedaba por hacer.

Al final del día hemos desarrollado multitud de partes de nuestra aplicación; pero si no las definimos bien, no podremos premiarnos ni experimentar la sensación de satisfacción que nuestra parte emocional necesita.

4. Haz deporte

Aunque no programes. Haz deporte. Muévete. El deporte es el mejor invento del ser humano. Te hace sentir muy bien, es divertido, te conecta con tu cuerpo y hace que tu vida tenga sentido. Cada paso se vive con más intensidad. Si te cuesta hacer deporte, te aguantas. Es una resistencia que tu mente te lanza para que permanezcas en el sofá. Velo como tal y desafiala.

Tienes multitud de opciones, empieza despacio si no lo has practicado nunca. Squash, pádel, tenis, zumba, corre, nada, gym, lo que quieras. Pero hazlo, te cambiará la vida.

5. Activa tu cerebro

Hacer sudokus, o jugar al ajedrez no potencia tu cerebro constantemente, ni en toda su dimensión. Una vez alcanzado un cierto nivel, el desarrollo de las habilidades mentales se paraliza e incluso retrocede ya que el cerebro aprender a hacer lo mismo de manera más automática, tratando de consumir la menor energía posible. Ya se que la creencia popular nos dice lo contrario, que si juego mucho al ajedrez seré más listo; pero los estudios demuestran que no será por eso. Es decir, mejoras hasta un punto, a partir de ahí, nada. Además, se potencia una sola parte de acuerdo a la actividad que estemos realizando, no todas las capacidades del cerebro. Lo mismo ocurre con la programación, aunque creas que ejercitas tu cerebro, solo se ejercita en una dimensión, las otras dimensiones están dormidas.

Es necesario reactivar el cerebro en todas sus dimensiones. Lee, escucha música, trabaja la parte del lenguaje leyendo en alto, entonando y sintiendo tu voz resonar en tu interior. Esto te ayudará a reconectar con alguno de tus otros yos. Cultiva aficiones, escribe, haz fotografía, pasea por el campo, pinta, lo que se te ocurra; pero es importante que despiertes tu cerebro, que lo saques de los bucles de pensamiento en los que la programación lo sume. Ya verás como te encuentras más contento.

Para realmente entrenar y mantener un cerebro sano y activo varía las actividades cognitivas.

6. Medita

Dedica unos minutos al día a estar sentado o de pie, meditando. Puedes empezar simplemente respirando y sintiendo tu cuerpo. Los pensamientos se agolparán en nuestra mente por una actividad desbordante, déjalos, que vayan desapareciendo y cesando por sí solos. Cuando nos anclemos en alguno, basta con darse cuenta y volver a la respiración. Pasará muchos días antes de que notes algún efecto beneficioso. Incluso, al principio, puedes sentir un mayor nerviosismo durante la práctica. No desesperes ya vendrás días mejores. Lo importante es reservar un espacio al día para no hacer, para ser sin más, donde los pensamientos fluyan sin arrastranos, solo respirar.

7. Que la programación trabaje para ti

Como hemos visto, los programadores se mueve por un hilo muy fino dónde caer a pozos de tristeza, aislamiento y depresión es altamente probable. Mientras los proyectos vayan saliendo y sigan siendo rentables, a nadie le va a importar si un programador está triste o no. Se pone otro y punto. En España no están valorados y son el último mono. Así que la única persona que puedes poner manos en el asunto eres tú. Ten en cuenta las consecuencias que la tarea tiene sobre tu salud y busca salarios y condiciones acordes a eso.

Además, te recomendaría que puedas desarrollar de tal manera que el código que has escrito trabaje también para ti. La magia de la informática y programación es que son una herramienta que pueden hacer cosas por ellas solas. Una vez dadas las instrucciones, funcionarán eternamente. Desde el punto de visa económico, si una empresa aplica programas informáticos para su funcionamiento, estará ahorrando y ganando dinero simplemente con tener el algoritmo funcionando. ¿No crees que deberías llevarte una parte de esas ganancias que para eso tienes los conocimientos y lo has desarrollado pagando un precio alto de tu salud?

¿Qué quiere decir esto? Pues que si desarrollas un producto que a tu cliente le va a suponer un ahorro X al año porque el programa, servicio, etc. hace las cosas solo, que reclames tu parte y cobres también, a modo de mantenimiento, un porcentaje de ese X al año. Lo que no puede ser es que te dejes la vida programando y las rentas de tu creación se lo lleve otro de manera íntegra.

Es una cuestión de concepto y lo que uno este dispuesto a dejarse robar. Tu tienes lo conocimientos informáticos y de programación. Tú dominas el arte de la automatización, tu eres capaz de crear programas que funcionen por si mismos. No malvendas ese arte y reclama lo que es justo. Si el programa funciona y genera ingresos anuales, una parte sería tuya. Aunque pequeña, porque hay que se honestos y reconocer que uno no tiene ni el dinero, ni la empresa donde ese algoritmo es rentable; pero insisto, sí te corresponde una parte de los ingresos generados por la automatización.

Que la automatización también trabaje para ti. Intenta no te venderte por horas.

Panorama desolador

Aunque el desarrollo de software en las grandes factorías que existen a lo largo del mundo estén creando personas infelices y con un potencial real de caer en depresión, la maquinaria no parará mientras exista una demanda de software en la economía en la que habitamos. Es solo una forma más de dejarse la vida en un empleo como las miles que existen en otros muchos empleos.

En el fondo no importa que la gente se muera y pierda la vida en ello. De la misma manera que no importa que las personas perezcan ahogadas en el mediterráneo mientras huyen de la guerra de Siria, ¿por qué vas a importarle tu a nadie? Te dirán que te dediques a otra cosa y otra persona ocupará tu trabajo. Simplemente es así. Es mejor que lo sepas para que puedas poner tus propios remedios. ¿Cuántos trabajos existen en el mundo donde la personas que los realizan tienen que enfrentarse a condiciones de extrema contaminación e inmundicia?

Búscate tu hueco, trata de experimenta con qué condiciones te encuentras más cómodo, cambia de trabajo, explora nuevas fronteras; pero por lo menos que tengas en cuenta que cada trabajo tiene sus consecuencias y que el desarrollo de software, bajo la condiciones típicas en las que se realiza, por estadística, no te hará sentirte precisamente feliz.

Y todo este esfuerzo, ¿para qué?

El desarrollo tecnológico, de cual el desarrollo de software es una parte vital, es el motor de la innovación en nuestra sociedad y está permitiendo creaciones inimaginables hacer 50 años. La pregunta es, ¿merece realmente la pena? Es decir, ¿vivimos mejor así?, ¿somos más felices?, ¿es realmente mejor el mundo con tanta tecnología?

Me cuesta verlo. Una de las cosas reales que ha conseguido la tecnología es acelerar los procesos de todo acortando los tiempos que cuesta hacer cualquier cosa, desde un pago hasta ponerte en contacto con un amigo; pero realmente no ha ido en un beneficio real para la vida diaria de la población humana, ha ido en beneficio de la mejorar de los procesos de producción enriqueciendo más a quienes han sabido jugar con ello.

De que le sirve a una persona hacer 100 gestiones en un día gracias a la tecnología cuando hace 50 años hacía solo 2 si tiene que estar el mismo tiempo trabajando. Además, ese incremento en el número de gestiones ni siquiera lleva acompañado un aumento del sueldo ya que la empresa lo hace para competir con otra empresa que hace exactamente lo mismo.

La tecnología hace que las cosas vayan cada vez más rápidas; pero no viene acompañado de una mejora de calidad de vida real de los individuos ya que todos las aplican. La tecnología es un arma competitiva que cuando todos la emplean se evapora su poder dejando a su estela un mundo que funciona más rápido, al que cada vez nos cuesta más adaptarnos.

El mundo tecnológico actual ve en la inmediatez de las cosas un valor al que rendir culto, sin embargo, la rapidez con la que es necesario adaptarse a los cambios nos está volviendo locos.

Será cuestión de esperar a que la selección natural haga su trabajo y sacrifique a los menos aptos. Solo espero que tu vida no se desperdicie por el camino.